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Detalle del Triunfo de la Muerte de Peter Brueghel |
El
clima pandémico parece propicio para indagar en el pasado, saber
algo más sobre la mayor pandemia que la Historia ha conocido, y entender que cualquier epidemia puede cambiar cosas en el
mundo en el que acontece, pero que los cambios serán sistémicos si
el contexto es el adecuado, y los sistemas no lo suficientemente
resilientes.
En las
últimas décadas la historiografía económica ha puesto su interés
en la peste negra para responder una de las preguntas más complejas
y apasionantes de la historia: ¿por qué Europa?
La
Gran Divergencia, es decir, la enorme diferencia tecnológica y
económica entre Europa y el resto del mundo, se manifestó sobre
todo a raíz de la Revolución Industrial, pero los orígenes de esta
divergencia se han rastreado muchos siglos antes. La Ilustración, el
mercantilismo, la revolución científica, el Renacimiento o el
descubrimiento de América han sido clásicamente señalados como
hitos o escalones fundamentales en la materialización de este
desarrollo acelerado de una parte del mundo que, a priori, ni era la
más rica, ni la mejor situada para protagonizarlo.
Últimamente,
no son pocos los investigadores que han puesto su atención en la
pandemia por excelencia, la muerte negra del siglo XIV, a la que
consideran uno de los motores fundamentales de la diferenciación
económica entre Europa y Asia, que hasta que se produce la Gran
Divergencia, era la parte del mundo que acumulaba, con enorme
diferencia, la mayor riqueza.
La
peste negra es probablemente la peor pandemia que ha sufrido la
humanidad. Se produjo en Eurasia a lo largo del siglo XIV, teniendo
su peor pico a mediados del siglo. Aunque es difícil calcular el
número de fallecidos, es comúnmente aceptado que en Europa la
epidemia acabó con un 35-40% de la población.
A
pesar de la incuestionable catástrofe demográfica que supuso esta
enfermedad, el análisis de los datos económicos de este periodo ha
hecho que muchos estudiosos hayan visto en esta mortandad una
explicación al ulterior desarrollo de Occidente.
Lo que
el análisis más elemental de los datos indica es que se produjo un
importante aumento de los salarios en los años posteriores a la
epidemia. Este aumento de los salarios parece lógico en un contexto
en el que la mano de obra escaseaba, pero las tierras que había que
labrar eran las mismas. Sin embargo, ni fue igual de cuantioso, ni se
mantuvo en el tiempo de la misma manera en todas las regiones del
continente euroasiático.
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La historia de Nastaglio degli Onesti IV (El Decamerón) Botticelli |
A
grandes rasgos, este aumento de los ingresos de la clase trabajadora
fue mayor en Europa y se mantuvo a lo largo de las siguientes
décadas, hasta perpetuarse en determinadas zonas. Sin embargo, en
China-la mayor economía de la época-, este fue un efecto menor y
pasajero. Aunque el impacto demográfico fue también intenso en
China, la existencia de un poderosos estado centralizado, con un
impresionante cuerpo funcionarial que no varió su estatus o
ganancias, además de una rápida recuperación demográfica
posterior, absorbieron rápidamente este efecto.
En
cambio, en Europa la recuperación demográfica fue más lenta, y la
estabilidad política mucho menor. La existencia, en general, de
monarquías o estados menos poderosos hizo que el shock demográfico
se absorbiera de manera diferente y que afectara al sistema económico
en mucho mayor alcance. En resumen, los sistemas asiáticos tuvieron
mayor resiliencia que en Europa.
Los
nuevos ingresos que la nueva situación trajo a la clase trabajadora
europea se tradujeron en nuevas posibilidades para ellos: adquirir
bienes normalmente fuera de su alcance o incluso emprender negocios u
otro tipo de inversiones. Esto repercutió en una aceleración de la
urbanización.
Por
otro lado, la falta de mano de obra hizo que en muchos sitios la
mujer se incorporara al trabajo en determinadas labores. Esto provocó
un retraso en la edad del matrimonio y de la maternidad, y la
consiguiente reducción de la natalidad. Además, la mortalidad
siguió siendo alta, porque la inestabilidad política típica de
Europa alentaba las guerras continuas, y porque las ciudades
europeas eran especialmente poco saludables, teniendo en cuenta que,
como ya se ha indicado, en este periodo se produjo un importante
crecimiento de la urbanización. Todo esto unido perpetuó los
salarios altos y, para algunos estudiosos, en ese contexto económico
se encuentra también la explicación del desarrollo de las
innovaciones tecnológicas, pues existía el estímulo de hallar un
mercado para ellas en ciudades cada vez más grandes y una clase
media creciente.
Esta
misma argumentación ha servido para que algunos estudiosos propongan
la Peste Negra como uno de los motivos que expliquen lo que se ha
denominado la “Pequeña Divergencia”. Frente a la Gran
Divergencia, esta se refiere a la clara diferencia en el desarrollo
económico que, según avanza la modernidad, se fue poniendo de
manifiesto entre diferentes zonas de Europa. Algunos de los trabajos
que han hallado argumentos en los datos económicos-crecimiento de
los salarios o índices de urbanización, por ejemplo- para
justificar la Gran Divergencia, también encuentran diferencias
importantes entre los países del norte de Europa. Estos países
partían tras la epidemia de una situación de menor desarrollo
económico, menor urbanización, o tenían monarquías menos
poderosas y centralizadas que los países del sur de Europa, en los
la mortandad tuvo un efecto más limitado en el tiempo en el alza de
los salarios, pues, como ocurrió en China, aunque por mecanismos
diferentes, el sistema pudo absorber los cambios sin alterarse.
Probablemente,
la “excepcionalidad” o “milagro” europeos, que ambas
denominaciones ha tenido, no pueda ser explicado por un único hecho,
ni se encuentre en un momento concreto del pasado, sino que se deba,
como todo en la historia, a un cúmulo de sucesos. Pero parece
evidente con sólo entender la magnitud del acontecimiento, que la
peste negra tuvo un impacto importante en el devenir de los hechos.
Este artículo ha sido publicado en Revista de Historia.es
Este artículo ha sido publicado en Revista de Historia.es
Referencias:
- Jedwab et al. 2016: Bones, Bacteria and Break Points: The Heterogeneous Spatial Effects of the Black Death and Long-Run Growth.
- Voigtländer and Voth 2012: The Three Horsemen of Riches: Plague, War and Urbanization in Early Modern Europe.
- Pamuk 2007: The Black Death and the origins of the 'Great Divergence' across Europe, 1300-1600.